jueves, 21 de julio de 2011

ERRORES DE OMISIÓN

Por lo general, cuando decimos que no recordamos algo significa que no podemos evocarlo.
Hay cosas que olvidamos realmente: no las tenemos registradas en nuestra mente, y no acudirán a nuestra memoria por más esfuerzos que hagamos.
Pero la mayoría de las veces, cuando decimos que nos olvidamos de hacer algo, se trata de una condición temporaria y pronto recordamos lo que olvidamos y por lo tanto sabemos que lo olvidamos. "Maldición, me olvidé de tomar la pastilla", "Me olvidé de comprar el diario", "Me olvide de llamar a María", y así sucesivamente. Cosas simples, pero fastidiosas y a menudo asustadoras.
Para darles un ejemplo de este tipo de lapsus de la memoria, mencionaré el caso tan común, que con toda seguridad, nos ha ocurrido a todos: cuando, hablando con alguien, de pronto se nos escapa el nombre de una persona, una película, un libro,y, desesperados, gesticulantes, jadeantes, decimos:"Esperá, no me lo acuerdo pero estoy seguro de saberlo...¿Cómo era?...Esperá, lo tengo en la punta de la lengua....Eh....¡Ya me va a salir, esperá un segundo!".
En un caso semejante, sabemos que no hemos olvidado la información; sólo se trata de traerla a la memoria. Y la información vendrá a nosotros, aunque, seguramente, en un momento en que ya no la necesitamos.

Mucho más grave es el segundo tipo de lapsus de memoria, que consiste en no recordar absolutamente nada, nunca, pase lo que pase. Pese a las evidencias más irrefutables, uno se encuentra respondiendo tontamente con frases como éstas:"¿Yo dije eso?", "Esa ni siquiera parece mi letra","¿Que vos y yo hicimos qué?" ¿Dónde? ¿Y quién es Silvia?" .

El tercer tipo de lapsus de memoria consiste en olvidarse de recordar y después recordar lo que se olvidó. Ya que es imposible que recordemos todo constantemente, a lo largo del día vamos desechando una cantidad de hechos, imágenes e información visual.Lo difícil es entender cómo, después de los procedimientos  deliberados de subir al coche, manejar en alguna dirección, estacionar, cerrar las puertas y caminar rumbo a nuestro destino, podemos olvidarnos de dónde dejamos el auto (a veces con las llaves adentro...y las luces encendidas).


¿Será la madurez?
¿Han experimentado alguna de estas omisiones?. Si la respuesta es no, es porque, sencillamente, todavía no llegaron a la madurez.
Fuente:¿Viejo yo?Fred Shoenberg


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